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\ Escrito el 11 noviembre, 2014 \ por \ en Destacados, Sin categoría \ con 2741 Visitas

¿A qué se deben los conflictos de Ucrania y Siria?

Por: Beltrán Valdivia

Análisis de caso: Ucrania y Siria

Definición de paradigma: Realismo

En el modelo realista no existe una concepción de armonía entre los intereses de las naciones, y el Estado-nación (que es el principal actor de este sistema), actúa guiado por sus intereses nacionales. Así, lo que debe hacerse es buscar una forma de conciliar estos intereses o contrarrestarlos por medio de un adecuado Equilibrio de Poder (Donadío, 132), ya que la característica básica del sistema internacional es la de la anarquía. Para Hans Morgenthau hay tres premisas básicas que constituyen la teoría realista: 1) el estatocentrismo; 2) la naturaleza conflictiva de las relaciones internacionales; 3) la centralidad del poder (Barbe, 154). El realismo, no obstante, no ha sido capaz de explicar cambios y nuevas situaciones políticas y económicas a nivel mundial, como por ejemplo, el consenso de países en vías de desarrollo para intentar cambiar el orden económico mundial (Barbe, 162), o el establecimiento de grupos de Estados que en Relaciones Internacionales puede ser entendido como un subsistema supranacional del sistema internacional o como una formación regional emergente con su propia dinámica (Oyarzún, 97). Sin embargo, es innegable que la distribución del poder y de la estructura del sistema internacional está sentada fuertemente en la capacidad militar de los Estados, lo que representa una visión puramente realista.

A pesar de esto, ha habido esfuerzos para reformular el realismo. La propuesta de Kenneth Waltz (neorrealismo) mantiene los supuestos del realismo clásico, pero a diferencia de éste, el neorrealismo centra más su explicación en las características estructurales del sistema internacional y menos en las unidades que lo componen. Según Waltz, el comportamiento de las unidades del sistema (Estados) se explica más en los constreñimientos estructurales del sistema que en los atributos o características de cada una ellas (en Salomón, 12).

De esta forma, desde el neorrealismo, la concepción de realidad del régimen internacional es que éste es un producto de las relaciones de poder, y los regímenes se explican o a partir de la hegemonía de una potencia o bien a partir de una determinada configuración de las relaciones de poder (Salomón, 19). En el neorrealismo, el análisis de los intereses de los actores es el principal factor que define este régimen internacional, en este contexto podemos entender que existen grupos o actores interesados en la aplicación de una nueva norma o funcionamiento del Estado o de la sociedad, y estos grupos influyen a los otros actores e instituciones para lograr imponer sus propios intereses. Sólo la obtención de este poder a través de diversos actores le asegura el éxito en el logro de sus intereses, y si el interés carece de recursos de poder, no puede dictar las reglas del juego y menos aún imponerlas. Las normas son creadas interesadamente y en efecto, es el interés quien dicta las reglas del juego para proteger y promover sus particulares conveniencias (Oro Tapia, 26).

Análisis de crisis en Ucrania y Siria.

  1. Ucrania

El contexto de la crisis es de carácter político e institucional en Ucrania, lo que ha generado un impacto en sus relaciones con Rusia y con occidente. Cuando se plantean conflictos al interior del país, que dicho sea de paso tiene una amplia diversidad cultural, todos y cada uno de los ucranianos tiende a acercarse a sus referentes tradicionales, ya sea en Europa ya sea en Rusia.

Actores: El escenario actual está marcado por la multipolaridad del sistema, a partir de ahí, se pueden establecer los actores en este conflicto: (1) Gobierno de Kiev (Pdte  Petro Poroshenko); los miembros de la Unión Europea; gobierno de Estados Unidos (Barack Obama); organismos internacionales (OTAN, UE,). (2) el estado de Rusia (principalmente Vladimir Putin y el Parlamento Ruso); los movimientos separatistas pro-rusos.

Intereses de los actores e interrelaciones:

1) Rusia observa el gradual debilitamiento de Estados Unidos como referente del sistema internacional unipolar jerarquizado. Este hecho está marcado por las crisis económicas y financieras, pero también por la emergencia de otras potencias que contrarrestan el poderío de Estados Unidos, como China o las Brics por ejemplo. En este contexto, el interés de Rusia, encabezada por Vladimir Putin, es de aumentar su influencia en el sistema internacional, donde Ucrania juega un rol fundamental, tanto económico como estratégico por su localización.

2) El decaimiento de la institucionalidad ucraniana ha generado vacíos de poder al interior del país. Eso ha generado que hayan movimientos separatistas prorrusos, lo que permite que el gobierno de Putin intervenga abiertamente en Ucrania (la anexión de Crimea es un ejemplo claro). Por tanto, el interés ruso es político (no dejar que occidente tenga como aliado a Ucrania y que lo tengan en Moscú), militar (la base de Sebastopol en Crimea y la amenazante presencia de la OTAN en Polonia) y económico (salida a un mar cálido y el dominio de Ucrania para el traspaso de gas hacia Europa).

3) Europa no tiene una buena situación económica. Depende comercialmente de varios mercados, como el de Estados Unidos o Asia, además de los combustibles rusos que pasan precisamente por Ucrania. Si Ucrania se incorpora a la UE, se convierte en un importante país estratégico tanto para la OTAN, la UE y EEUU. En este escenario es difícil para el gobierno de Kiev intentar no depender o de Rusia o de Occidente, por eso el gobierno de Poroshenko tiene la difícil tarea de solucionar la crisis interna para encontrar un equilibrio con las influencias rusas y occidentales. Entonces, el interés del gobierno ucraniano es restablecer su soberanía y a partir de ahí mejorar otros aspectos, como el económico y el militar.

4) Los discursos son claros. Dmitri Súslov, miembro del Consejo de Política Interior y de Defensa de Rusia, respecto a la secesión de Crimea: “Moscú quiere presionar de este modo a Occidente, demostrarle el descontento de Rusia con la situación en Kiev. Debemos crear en Kiev un auténtico gobierno de unidad nacional que represente a todas las regiones de Ucrania, incluyendo las regiones del sureste del país”. Mientras, Jens Stoltenberg, nuevo Sec. Gral de la Otan, señala respecto de las relaciones con Rusia: “No hay contradicción entre una OTAN fuerte y mantener unas relaciones constructivas con Rusia”. Es decir, de parte de Rusia hay un discurso confrontacional para con los actores de occidente, mientras éstos emiten mensajes que dan cuenta de un discurso bastante más conciliador.

  1. SIRIA

Actores: Bashar al Asad (gobierno sirio); Estado Islámico (EI); gobierno de Estados Unidos; Coalición Internacional para combatir el EI; gobierno de Turquía.

Intereses e interrelaciones

El conflicto en siria ha tenido un escalamiento progresivo a partir de la guerra civil iniciada en marzo de 2011, donde los rebeldes sirios intentaban derrocar el régimen de Bashar al Asad. El interés de Bashar al Asad siempre ha sido mantener el régimen de su dinastía. Siria es unos de los países clave en Oriente Próximo por su influencia sobre sus vecinos, sobre todo Jordania, por su frontera con Turquía y por las buenas relaciones que mantiene con Irán. Ante la amenaza sobre su estabilidad en el poder, Asad no ha dudado en utilizar la fuerza de la manera más tajante posible.

Estados Unidos: el objetivo inicial de EEUU en Siria era derrocar el régimen de Asad fortaleciendo a las fuerzas rebeldes en Siria en instaurar un régimen democrático. Antes de estar cerca de este objetivo, comenzó la escalada del Estado Islámico en Irak y luego en Siria, por tanto el interés de EEUU cambió, y Obama declaró que el nuevo objetivo es degradar y finalmente destruir al Estado Islámico (EI), lleve el tiempo que lleve. En función de ese interés, Obama ha autorizado el ataque aéreo a ciudades de Irak, pero no ha podido hacerlo en Siria, puesto que Asad no ha autorizado la intervención de terceros países en su territorio. Por ahora, quien gana la partida es Asad, ya que los enfrentamientos de los rebeldes y de las fuerzas extranjeras son contra el Estado Islámico y no contra su régimen, que aún se mantiene alejado de grandes peligros en Damasco. Esto obliga a EEUU a redefinir su estrategia para intentar mantener el orden en una zona altamente importante por sus recursos energéticos y por la cercanía con sus aliados como Israel y Turquía, además de los países del golfo (Kuwait, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudí). Descartada la opción de un intervencionismo militar estadounidense, Obama tomó la decisión de crear una Coalición Internacional. El apoyo que ha suscitado esta coalición es considerable, pero Estados Unidos insiste en que esta no es una nueva estrategia en Oriente Próximo, sino que es la misma tónica que ha seguido para derrotar grupos terroristas en otros estados, como Somalía o Yemen.

De esta forma, es clave para la estrategia de Estados Unidos y de la coalición internacional aumentar el poder militar en la región para hacer frente al Estado Islámico que cada vez abarca más territorios bajo su influencia y dominio. El poderío militar, con hombres en terreno, es la única manera de contrarrestar el avance de los Yihadista. Acá juega un rol clave Turquía, sede de la OTAN en oriente próximo y aliado de EEUU. El gobierno turco encabezado por Erdogan se resiste a atacar al EI y prefiere ver cómo en las últimas semanas la ciudad siria fronteriza de Kobane es acechada poco a poco por los yihadistas. Aunque no es del todo evidente, la estrategia de Erdogan apunta a que el EI disminuya a la población Kurda en Siria ubicada en la frontera con Turquía, esto ayudaría a evitar que los Kurdos tanto de Turquía, Siria e Irak formen el Estado de Kurdistán, que de llegar a establecerse, afectaría la seguridad y las fronteras turcas. Es todo un tema de interés y seguridad nacional para Erdogan.

Estado Islámico: el interés es establecer un califato que cuente con un líder político y religioso de acuerdo a la ley islámica y recibir el apoyo de todo el mundo musulmán. Este califato está regido por una interpretación ultraconservadora de la ley islámica (sharia), y entre sus objetivos, aparte de establecerse, está expandir su poder a países como Jordania, Líbano y Arabia Saudita y liberar a Palestina. La estrategia del EI ha sido cruenta y extrema, obligando a quienes no interpretan el islam como ellos a convertirse al yihadismo y/o a pagar altos impuestos o sino los matan. Se estima que es el grupo armado con más dinero en el mundo, y sus ingresos provienen de las exportaciones de petróleo, de diversos tipos de contrabandos, secuestros y extorsiones en las ciudades en donde se establecen. La financiación actual les permite desarrollar estrategias que son efectivas, no por nada el escalamiento de la crisis en Siria a categoría de internacional tiene una estrecha relación con el fortalecimiento del EI. De junio hasta ahora, el EI pasó de ser catalogado de grupo sectario y regional a ser la amenaza más grande y peligrosa que Estados Unidos ha enfrentado en años. Por tanto, es interesante cómo se enfrentan los intereses de estos actores, reflejados en los discursos que cada uno emite. El gobierno de EEUU llama a la comunidad internacional a derrotar al EI, ya que es una amenaza terrorista para la comunidad internacional, por eso llama a intervenir las localidades en donde se encuentren presentes estos yihadistas, y eso es lo que hace el gobierno, cuando por ejemplo el Jefe del Estado Mayo Conjunto afirma “¿Pueden ser derrotados sin enfocarnos en la parte de la organización que reside en Siria? La respuesta es no”. Por eso ataca al EI y refuerza a sus aliados. Por otra parte, el Estado Islámico llama a EEUU a retirarse del mundo musulmán y a respetar la diversidad cultural afín al EI que ahí existe y que no guarda relación con occidente. Para eso, el mensaje de difusión más cruel y evidente han sido los videos de degollación de ciudadanos norteamericanos, pero también ingleses, ya que Gran Bretaña es uno de los aliados de EEUU y también está atacando al Estado Islámico.

Reflexión final

Para realizar un análisis neorrealista de las crisis en Ucrania y Siria es necesario tener en cuenta elementos del contexto en que se desarrollan. Así, en Ucrania el interés del Estado es aumentar la seguridad y resguardar la integridad de todos sus ciudadanos, pero eso queda al debe al haber movimientos separatistas prorrusos en regiones del este que no quieren, precisamente, estar bajo la tutela del gobierno de Kiev.

En Siria, el interés del Estado debiera ser resguardar la seguridad de los ciudadanos sirios, pero hay grupos simpatizantes con el gobierno, hay grupos opositores a Asad (rebeldes) y hay un movimiento yihadista en pleno apogeo. Esta diversidad hace que el sistema sea complejo, pues los intereses particulares de cada uno no se encuentran para nada cerca de ese supuesto interés del Estado de Siria. El interés de Asad es mantener su régimen hegemónico, y en eso aún tiene ventajas por sobre los rebeldes, el Estado Islámico y Estados Unidos, pero por cuánto tiempo más será así es una incógnita debido a la creciente influencia y poder que está adquiriendo el EI. Si las fuerzas de la Coalición Internacional derrotan en el largo plazo al EI, o si el EI logra hacerse con más poder, el próximo objetivo de ambos actores será derrocar el régimen de Bashar al Asad.

En Ucrania el futuro es incierto. El gobierno de Poroshenko está presionado tanto por los actores de occidente como por Rusia, y en las condiciones actuales, Rusia ha logrado marcar un punto de suma importancia: ha logrado transmitir a occidente que en la crisis de Crimea solo defiende sus intereses nacionales y ha transmitido a la dirigencia ucraniana, que sus decisiones deberán tomar en consideración los intereses de su vecino ruso.

La multicausalidad es una de las características que atañe a las dos crisis estudiadas, pues los factores que han provocado, mantenido y han encauzado el desarrollo de los conflictos, son variados. Pero comparten algunos factores, como la inestabilidad interna y la crisis de institucionalidad de los Estados de Ucrania y Siria al momento en que estallaron las movilizaciones en cada país.

El poder que adquieran en los próximos meses los actores globales presentes en los conflictos de Ucrania y Siria será determinante, pues ese poder podría ser una muestra de un nuevo ordenamiento del sistema internacional actual, donde Estados Unidos es (o ha dejado) de ser la única potencia hegemónica. El equilibrio de poderes no será una opción viable para solucionar ninguno de los dos conflictos, porque los actores involucrados, salvo EEUU que tiene una estrategia de retiro de Medio Oriente, no se sentirán cómodos con dividir y/o repartir los beneficios después de largos meses de crisis en Ucrania y de años en Siria.

 

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