Mientras los chilenos disfrutábamos de una buena chicha y ricas empanadas, al norte de América Latina, se llevaba a cabo uno de los más grandes y concurridos espectáculos. Paz sin Fronteras, se denominó el concierto que permitió a miles de latinoamericanos corear las canciones de reconocidos artistas y, al mismo tiempo, celebrar la unión entre Ecuador, Venezuela y Colombia.
El cantante Juanes, quien sueña con vencer las diferencias políticas y sociales, fue quien estuvo a la cabeza de la organización del evento, en el que se combinaron diversos géneros musicales como salsa, nueva trova y rock. Sin embargo, pareciera ser que de este emotivo y singular acto, se habló más que de paz.
En primer lugar es evidente que la popularidad del colombiano y los artistas presentes como Miguel Bosé, Ricardo Montaner, Juan Luis Guerra y Alejandro Sanz fueron una gran influencia para que se lograra una asistencia de más de un millón de personas.
Asimismo, la mediatización que se generó por el lugar y la implicancia de su realización situaron al espectáculo como un punto de referencia sudamericano. Además, el hecho de haber sido gratuito es una razón más para creer que los asistentes fueron incentivados, más por escuchar a sus ídolos, que por estar al tanto de las relaciones diplomáticas de los países y la paz.
De la misma manera, el hecho de elegir Cuba como lugar de realización del concierto Paz sin Fronteras fue un tanto arriesgado, pues como todos sabemos, este país es el que más ha protagonizado actos revolucionarios, e incluso su actual gobierno apunta hacia ideales poco democráticos. Aún más, éste fue llevado a cabo en la Plaza de la Revolución.
Símbolos como éstos hicieron que Juanes, como organizador, recibiera una serie de críticas de los exiliados cubanos en Miami, e incluso amenazas, pues acusaron al colombiano de apoyar el gobierno comunista, liderado por el presidente Raúl Castro.
Pese a los diferentes juicios, los artistas hispanoamericanos se reunieron para brindar apoyo, dar esperanzas y fuerzas de seguir luchando a quienes han sufrido el miedo e incertidumbre de tiempos de guerra y deseen ser parte de una sociedad libre y articulada.
Si bien, la motivación nació tras la operación militar colombiana en territorio ecuatoriano en la que resultó muerto un jefe de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la iniciativa servirá para que por lo menos los presidentes estén al tanto del poder que puede tener un pueblo unido, a pesar de no haber sido invitados al espectáculo.
En estos tiempos, se hace necesario que se realicen eventos de este tipo, pues es una forma de aflojar las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, y entre todos los países de América Latina. A través de este concierto se mostró el poder de las nuevas tecnologías al transmitir el espectáculo en vivo por televisión e Internet y reveló la profusión que puede alcanzar en la red un acontecimiento.
Pero más que eso, Paz sin Fronteras fue un ejemplo de tolerancia, de la deseada aceptación pacífica del otro; y de la interculturalidad que se puede generar cuando hay intereses poderosos e inigualables de por medio.