El emblemático realizador Miguel Littin forma parte del grupo de cineastas que, a fines de los '60, produjo un vuelco en el cine chileno, ya que temas como la preocupación social y el retratar ciertos episodios de la historia chilena son los que lo han motivado a hacer este importante trabajo.
Dawson, Isla 10, es una producción que, basada en el libro de Sergio Bitar, intenta reflejar lo que miles de chilenos, desde ministros hasta obreros, debieron vivir durante el golpe militar de 1973.
La angustia y la injusticia que se vive en aquel lugar es tan bien representada por los actores, que se logra, a cabalidad, que el espectador pueda sentir en carne propia el sufrimiento y la desesperanza de los presos políticos.
La puesta en escena es uno de los elementos que permite crear la atmósfera de incertidumbre y desesperación de quienes han sido privados de libertad sin saber el por qué. Desde la primera escena es posible entender la historia y, por lo tanto, percibir el miedo que los prisioneros sienten al bajarse del camión.
Las actuaciones son de la mejor calidad. Benjamín Vicuña, quien interpreta a Sergio Bitar, es quien relata el film desde su punto de vista. Sin embargo, cada personaje aporta con sus propias historias, las cuales se van entrecruzando, con el fin de hacer que el espectador se forme una visón acabada y clara de aquella situación.
Asimismo, las actuaciones de los soldados, tenientes y dirigentes de los encarcelamientos, logran transmitir, por una parte, el odio de los superiores hacia los “comunistas”, y por otra, la ignorancia e inocencia de los cadetes que fueron obligados a aprender a utilizar un fusil y maltratar a quienes no cumplieran las órdenes.
Las imágenes de archivo son fundamentales para el desarrollo de la producción. En una de las escenas, Sergio (Benjamín V.) comienza a cuestionarse acerca de su actuar momentos antes de que fuera detenido injustamente. Estas imágenes son una suerte de recuerdos, en los que Salvador Allende aparece en La Moneda con un fusil en su mano.
Si bien, no todas las imágenes anexas al relato son de archivo, sino que recreaciones, la diferencia de éstas es casi nula, permitiendo que el espectador reviva los momentos más críticos que el Presidente de entonces debió afrontar.
La música, por su parte, es acorde con el desarrollo de la película, ésta logra darle fuerza e intensidad a los ciertos momentos y dar esperanza en otros, pues refuerza sutilmente lo que se va mostrando en las imágenes.
El trabajo de Littin es una fuerte crítica a la violación de los derechos humanos que se transgredieron durante el golpe militar en nuestro país. El hecho de que el film halla sido realizado en estos tiempos, representa la tolerancia y a la vez, las ansias de que estos delitos no queden impunes, ya que miles de personas perdieron a sus familiares.
Dawson, Isla 10, es una película que otorga una cruel y fidedigna informaron a quienes deseen conocer la historia de nuestro país, en especial los intensos años de dictadura y; estar al tanto de la humillación y el dolor que miles de compatriotas vivieron injustificadamente.