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| Miércoles 28 de octubre de 2009 |
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Autor: Paulina Cepeda
Desde hace tres meses la historia escrita por Pablo Illanes y protagonizada por Álvaro Rudolphy, Francisco Melo y Sigrid Alegría se ha constituido como un verdadero fenómeno.
“¿Dónde está Elisa?” es la teleserie nocturna que ha hecho que todo el país se reúna de lunes a jueves, a las 22 horas, para sintonizar el canal de todos los chilenos, incluso para ver sus repeticiones. Desde sus inicios la serie revelaba un drama difícil de sostener –la desaparición de una adolescente-, sobre todo para una familia del barrio alto y con mucho poder.
La temática le ha dado una innovación al mundo de las teleseries nocturnas. La desaparición de Elisa (Monserrat Prats) provocó que los chilenos hayan conformado un imaginario colectivo, en donde se ponen en cuestionamiento diferentes situaciones de la vida cotidiana.
El asesinato de la adolescente y la intensa búsqueda de su autor han creado una especie de psicosis por conocerlo, cuestión que no sucedía desde los años ochenta en la novela “La Madrastra”, en donde un diario nacional contrató a un detective privado para elaborar su propia teoría acerca del asesinato y que su último capítulo logró paralizar a todo el país.
El primer capítulo fue clave para el éxito de la novela, pues es ahí donde entregaron todos los datos necesarios para que los espectadores quedasen envueltos en una de las tramas más veneradas por los amantes y no tan cercanos de las teleseries. No obstante, el capítulo que ha marcado más sintonía fue el del 2 de septiembre cuando Bruno (Francisco Reyes) es arrestado en medio del funeral de Elisa por el Comisario Rivas (Álvaro Rudolphy), posicionándose con un rating promedio de 46 puntos y con un peak de 52 puntos.
Los personajes han tenido una evolución a lo largo de la trama, cambio que la audiencia ha notado y por los que ha manifestado su aceptación o rechazo. Raimundo (Francisco Melo), por ejemplo, en un inicio, fue poco querido por el público, pues tenía una actitud déspota y controladora. Sin embargo, con el pasar de los capítulos y luego de que fuera declarado inocente de la desaparición de su hija, la audiencia lo consideraba tan inocente como su esposa Francisca Correa (Sigrid Alegría).
Sin embargo, el personaje que ha conmocionado a los televidentes es el de Consuelo Domínguez (Paola Volpato), quien se ha transformado en una asesina múltiple. Su obsesión por mantener las apariencias y demostrar que son una familia perfecta la han llevado a sobrepasar todos los límites; desde ocultar el romance de Bruno, su esposo, con su sobrina Elisa hasta matar a quienes se han entrometido en su camino.
El fenómeno Elisa le ha dado a TVN mucho más que rating. Según La Tercera, la teleserie inició cobrando $ 3,2 millones por los 30 segundos de tanda comercial. Pero la primera semana de agosto aumentó a $ 4,3 millones y esta semana volvió a subir y ahora cuestan $ 5,2 millones, convirtiéndose en el programa más caro de auspiciar de la TV local. Otro ingreso de la producción dramática proviene de los seis auspiciadores fijos, que su tarifa también aumentó de $ 85 a $ 96 millones.
De esta forma, sólo se puede esperar que el final de “¿Dónde está Elisa?” sea uno que jamás se haya visto en la televisión chilena, ya que de lo contrario, Illanes y sus colaboradores serán fuertemente castigados por sus muy fieles, hasta ahora, televidentes.
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