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Lunes 9 de noviembre de 2009 Volver Enviar Imprimir

Ricardo Lagos Weber:

Autor: Lorena Mancilla

"PREFIERO DAR LA MANO ANTES QUE APUNTAR CON EL DEDO"

Es uno de los representantes top del nuevo estilo de hacer política que irrumpió en la escena nacional. Uno juvenil e irreverente que niega su propia naturaleza, pues ya se resignó a su desprestigio. Rasgo, que en favor de la verdad, consiste más en un “relajar la imagen” que en una auténtica restructuración del sistema.

Para bien y para mal, Ricardo Lagos Weber, abogado de 47 años, ex Portavoz de La Moneda y actual candidato a Senador PPD-PS por la V Región-Costa, se hace cargo de esta nueva identidad y reniega, con naturalidad, de la sobriedad y pragmatismo de la vieja escuela que lo acunó como hijo del ex presidente Lagos.

 

Presa de esta nueva forma “chilensis” de ver la política, dramáticamente desesperada por el voto juvenil, se ha visto expuesto a situaciones tan bochornosas como su baile dieciochero, a la vez que le ha permitido liderar las encuestas en el sector más “pro” del electorado, el adulto joven.

 

Llegó 4 horas después de lo acordado, la excusa, más que justificada, tenia que llevarle un regalo de cumpleaños a la Presidenta Bachelet, de quien declara ser su eterno admirador. Feminista, acelerado y amable, detrás de su estilo, mezcla de hippie contestatario y rockero recatado, esconde un gran parecido con su padre, tal vez en un intento ingenuo por aplacar a quienes lo consideran un estandarte del nepotismo en Chile.

 

De la cueca y la política

 

-¿Qué se siente haber pasado septiembre?
- No lo pasé (ríe). Siempre me he tomado con seriedad lo de aprender a bailar cueca. Hice cursos y ensayé, a eso me refiero, pero en público no se notó. Debo reconocer que me frustré.

 

-Los medios de comunicación han sido majaderos con su poca habilidad para el baile. Verdaderamente, el tema no daba para tanto. En algún momento debió sentirse molesto, entonces ¿Por qué decidió usarlo como marca? ¿Le ha servido?
-En un minuto, sí, cuando algunos personajes lo consideraron un agravio casi que en contra el país. Estupideces como ésas, cansan, pero cuando me di cuenta que la gente fue sensata, se lo tomó con humor y me subían al columpio, lo usé como una forma de aproximación. Hasta entonces, creo que me sentían distante y poco acogedor. El chascarro, estableció un puente entre ellos y yo. Un puente que aún sigue firme, afortunadamente. En ese sentido, sí lo utilicé. Es mí marca con la gente, por eso el tema de la cueca es lo único que no me “chorea”.

 

-De verdad se siente cercano a las personas?
-Sí, absolutamente. Hace 2 años me vine a vivir a Valparaíso y me considero porteño.

 

-Si se preocupa de establecer una relación cercana con las personas ¿por qué el eslogan “Por tú derecho a ser feliz”, suena un poco individualista excluye al “nosotros” tan típico de las campañas?
-Discutimos eso mismo con el equipo y quien decidió, al final, fui yo. La felicidad es una necesidad que engloba a todas las demás y me interesaba, puntualmente, individualizar el mensaje. El concepto tiene un significado especial para cada uno de nosotros, en este caso para cada uno de los porteños. ¿Entiendes?

 

-Su madre era de la V región. ¿Qué relación tiene con la zona?
-Mi familia materna era de Concón, ahí viví hasta los 10 años.

 

-¿Qué opina de quienes señalan que su estilo de hacer política se asemeja más al de Marco Enríquez-Ominami que al de Frei?
-Creo que el tiempo ha transformado la política y con Marco compartimos esa temporalidad. Marco hizo entender a las cúpulas de los partidos, que debían permitir el “tiraje a la chimenea”, pero lo suyo es una aventura irresponsable, quebró a la concertación siguiéndole el juego a Piñera. Los votos no se los quita a  Piñera, se los quita a Frei. No comparto su concepto de lealtad y el lloriqueo, no somos parecidos.


-¿Qué es lo que más le molesta de lo cotidiano?
-Todo. Todo lo que es campaña me carga. Pero no lo mal entiendas, disfruto de estar con la gente en bingos, los centros de madre y ese tipo de actividades. Me cargan los tiempos, las reuniones, problemas que me plantean y no puedo solucionar. Hay muchas cosas en la vida que son inútiles.

 

-¿De Senador a Presidente?
-De Vocero a Senador, eso sí.


De su padre y la vida

 

-¿Qué tiene Usted que no tenga su padre?
-Pelo (ríe). El viejo es muy serio, es de la vieja escuela. Soy un gallo viejo… bueno no tan viejo, pero me siento joven y vivo así, establezco otro tipo de relaciones interpersonales, más eufóricas quizás.

 

-¿Por qué su padre, siendo una figura tan influyente, no lo ha apoyado públicamente en su campaña?
-Ha venido muchas veces, pero en esta región la prensa es especialmente abanderizada y no nos cubre. A cosas que hemos hecho, tanto o más importantes que la visita de Lagos, como proponer que la ex cárcel se bautice Salvador Allende no se aparece nadie, por eso decidimos trabajar al margen. Publicamos en nuestra página Web, estamos al margen de la prensa en realidad.


-¿A quién apuntaría con el dedo, hoy?
-A nadie. Prefiero dar la mano antes que apuntar con el dedo.
 
-¿Ni a Carlos Larrain?
- Ni a Carlos Larraín.

 

Reservado e indiferente, Ricardo Lagos Weber, es de aquellos personajes que siempre parecen tener algo más importante que hacer y mucho más que contar.


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