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Domingo 6 de junio de 2010 Volver Imprimir

Autor: Romina Urbina

POLÍTICAS MEDIOAMBIENTALES A MEDIAS

Se han fundado decenas de organizaciones en nuestro país que protegen el medio ambiente, pero ante un evento como el ocurrido hace un par de meses en los géiseres de El Tatio, parecen que no sirven de nada.

Desde hace algunas décadas, Chile se ha encargado de desarrollar una serie de normas e instituciones para proteger el medio ambiente, sin embargo no han sido lo suficientemente eficientes en su objetivo. Si bien, el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) creado en 1984, cuida alrededor de 14,3 millones de hectáreas, queda totalmente indefensa más del 20% de la vegetación.


La Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA, también se organizó con el propósito de mantener una buena calidad ambiental. Su fin es proponer políticas ambientales al Presidente de la República y verificar que se lleven a cabo las normativas medioambientales. Pero, queda mucho camino por recorrer. No se trata de que Estado funde cada año una institución para proteger los recursos naturales, sino más bien, que establezca leyes óptimas y fiscalice su correcta ejecución.


Como suele ocurrir, se espera el caos para reaccionar. Sólo tras la explosión de un géiser en El Tatio (hace un par de meses en Calama), que dejó una fumarola artificial durante 27 días, las autoridades comenzaron a vislumbrar un problema en la exploración geotérmica realizada en el lugar. Uno de los atractivos turísticos más visitados en la II Región, sufrió una perforación mal hecha por la firma Geotérmica del Norte (GDN), provocando contaminación ambiental y la disminución en la potencia de otros géiseres.


Ante semejante escenario, autoridades, seremis y ministros, se pronunciaron sobre el hecho. Todos buscaban prontas soluciones y sanciones para los culpables. Nadie se percató en ese instante que este sitio en la II Región no está dentro de las áreas protegidas por ninguna institución. En este caso, entonces, las leyes y los organismos encargados del medio ambiente, nuevamente, no sirven para nada. 


Incluso, la mismísima ministra de Medio Ambiente, en aquel entonces, Ana Lya Uriarte, se ha pronunciado acerca del mal funcionamiento de organismos estatales en relación a las leyes que protegen la naturaleza. Luego del surgimiento del caso géiseres de El Taito, se ha desatado el debate respecto a la protección de la flora y fauna chilena.


A pesar de que la Comisión Regional del Medioambiente (COREMA) ordenara el cierre temporal de las exploraciones, el daño ya está hecho. Es por ello, que el Chile sigue en esa interminable búsqueda de nuevas estrategias para proteger el medio ambiente. Es más, ante aquel evento la ministra Uriarte, presentó un proyecto para crear un Sistema Nacional Integral de Áreas Protegidas para Chile: Estructura Financiera y Operacional. Aunque es una buena proposición, se tendrá que esperar para ver sus resultados.


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