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| Sábado 12 de junio de 2010 |
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Autor: Mónica Cerda
Dos universitarios estadounidenses quieren llevar a cabo el crimen perfecto basándose en su superioridad intelectual. Sin embargo, ni la astucia ni la inteligencia son suficientes para lograr su objetivo.
Ficha técnica
Dirección: Alfred Hitchcock
La película relata la historia de dos jóvenes universitarios –Brandon y Phillip (John Dall y Farley Granger)- que en el transcurso de una tarde se les ocurre llevar a cabo el crimen perfecto. Para ello, asesinan a uno de sus compañeros, David (Dick Hogan), quien es ahorcado con una soga por uno de los protagonistas.
La idea de los estudiantes era demostrar que su inteligencia y alto coeficiente intelectual eran suficientes para que nadie descubriera jamás el homicidio. Para comprobar aquello, Brandon y Phillip organizan una fiesta sólo unos instantes luego del asesinato, a la que invitan a varios de sus amigos y a los padres de David.
Lo más llamativo del filme es el uso del plano secuencia, en el que da la sensación al espectador que se estuviera viendo una obra de teatro, pues no hay cortes de cámara. Uno se siente como un observador, o bien, puede percibir la cámara como un tercero en escena.
Tan sólo son cuatro los cortes que tiene esta película y fueron por un aspecto técnico, que corresponden a los cambios de rollos de las cámaras. Para evitar la sensación de corte, el director usa una técnica bastante innovadora, en la que hace un acercamiento a las chaquetas de los actores, por lo que las ediciones son imperceptibles.
Con el plano secuencia es súper importante el desempeño de los actores, que increíblemente desarrollan sus personajes en todo momento, al mismo tiempo que son seguidos por la cámara, lo que significa un doble trabajo por lo que es destacable el rol que cumplen.
Asimismo, son importantes otros elementos del montaje como la vista panorámica que se ve por la ventana del departamento. Ahí se puede percibir el transcurso del tiempo, cómo se pasa del día a la noche y otras cosas como la contaminación, los colores grises y edificios, los que dan a entender parte de esta oscuridad en la que están inmersos los protagonistas con el asesinato de su compañero.
Las luces son otro indicador de lo que ocurre con la historia, por ejemplo casi al final de la cinta, cuando los protagonistas se sienten atrapados, empiezan a reflejarse unas luces rojas intermitentes de un letrero que está frente al edificio. Ello se puede interpretar como la angustia y el nerviosismo de los jóvenes.
Y otro aspecto interesante es el rol de los asesinos, pues sus caracteres están sumamente definidos, como un ejemplo del mal y el arrepentimiento. Mientras uno gozaba con el “crimen perfecto”, el otro sufría pensando que podrían ser descubiertos. |