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| Martes 1 de marzo de 2011 |
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Autor: Paulina Cepeda
Un compositor viaja hasta la hermosa ciudad italiana para cambiar de aires luego de su fracaso matrimonial, la muerte de su pequeña hija y su criticada última obra.
“Muerte en Venecia”, fue producida en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Esta película se desarrolla en el verano de 1911, cuando Gustav Aschenbach (Dirk Bogarde), un compositor alemán, llega a la ciudad de Venecia, intentando hallar la paz y darse un descanso, luego de haber fracasado en su última obra.
En el Hotel Des Bains, se percata que todo a su alrededor es lo mismo de lo que intentaba escapar. Sin embargo, una familia de turistas polacos llama la atención del músico, especialmente el joven Tadzio (Bjorn Andersen), un adolescente por el que siente una súbita e intensa atracción.
Para Aschenbach sus sentimientos le resultan angustiantes, inevitables e incontrolables, por lo que decide dejar Venecia y obligarse a encontrar su equilibrio. En la estación descubre que su equipaje ha sido equivocado, pero lejos de desesperarse se siente liberado por no tener que huir. A pesar que la ciudad se encontraba infectada por el cólera, el músico permanece en la ciudad, arriesgándose a morir, pues su delicado estado no le permitiría resistir tal enfermedad.
Un ejemplo de esto, es una escena en que Tadzio y su amigo paseaban abrazados por la playa, y en frente del músico, el joven desconocido besa en la mejilla al polaco. En ese instante la expresión de Aschenbach y la música que envuelve la situación, obligan al espectador a sentir compasión e incluso pena por el protagonista, pues el afecto de aquel joven a cada vez más lejano.
Si bien, las actitudes de ambos y la secuencia del film hacen pensar que el argumento desarrolla el romance homosexual, más bien se trabaja con la idea de la fascinación del hombre maduro por la belleza, la atracción por lo altivo y lo hermoso. Es más, en los flashsbacks, en donde el protagonista aparece con su familia existe una concepción de la perfección; característica que el músico parece haber encontrado en el joven polaco.
Sin duda, la perfección que el músico perdió cuando su pequeña hija muere, la intentó reemplazar con las cualidades de Tadzio, por ejemplo con sus delicadas facciones o el perfecto dorado de sus cabellos. A pesar de esto, el protagonista nunca logra entablar una conversación con el joven y se remite sólo a advertir a su madre que se vayan de Venecia puesto que corren el riesgo de ser contagiados de cólera. |