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Lunes 26 de julio de 2010 Volver Imprimir

Transición del Colegio a la Universidad

Autor: Romina Urbina

EL MAYOR DESAFÍO DE LOS MECHONES

No sólo estudios ofrece el ambiente universitario. Las drogas y el alcohol están a disposición de los jóvenes diariamente, y ellos son los responsables de decidir entre las clases o el carrete. La decisión no es fácil y excitados por conocer nuevas experiencias, inician un camino muchas veces sin regreso. Como consecuencia reprueban ramos, deben dar examen por inasistencia o simplemente toman la decisión de no seguir estudiando.

Pisco, ron, cigarrillos,  marihuana y condones en sus billeteras, son algunos de los ingredientes para iniciar el carrete. La reunión comienza temprano, a las 8:00 pm, después de clases todos se van a celebrar -nada en particular- en el Liquid, toman unas chelas y luego se van a la casa de Eduardo, estudiante de Derecho de la Universidad Andrés Bello . “Copete y pitos, no pueden faltar, son la mejor cura contra el estrés y también sirven pa’ divertirse con los amigos”, dice  Claudio, estudiante de electrónica de primer año en el Instituto DUOC.

 

Juntos caminan hasta llegar a la esquina de Agua Santa, compran “las provisiones” y suben hasta el piso 4 para seguir la fiesta. Una que otra ampolleta ilumina el ambiente, las habitaciones se inundan con el humo de los cigarrillos y a la distancia se puede saber que están fumando marihuana. Todos sonrientes y contentos bailan al ritmo del reggeaton, hay mucha bulla y las carcajadas se pueden escuchar hasta en los pasillos. Pronto llega el conserje y pide disminuir el volumen de la radio, pero nadie está dispuesto a que le funen el carrete.

 

Cerca de las 3:30 de la madrugada, comienzan a retirarse algunas muchachas. Solas y borrachas parten a sus hogares caminando por la oscura calzada se tambalean hasta llegar a un taxi. Mientras, los demás siguen entreteniéndose en las habitaciones, algunas de las parejas que se han formado durante la noche se besan y acarician en diferentes rincones sin control, finalmente, se terminan los tragos y por ende, la fiesta. Al otro día, Eduardo y sus amigos se reúnen para estudiar, pero pocos llegaron al lugar, el resto aún dormía o prefería pasar la resaca. El lunes se acercaba y en dos días debían aprender decenas de leyes y decretos, sin embargo Eduardo estaba más preocupado de pasar la caña con unas cervezas.

 

Después de la prueba, todos señalan que les fue muy mal, “no paso na’ con el estudio, pero el carrete estuvo bacán”, señala Jorge Castro, amigo de Eduardo. Para pasar las penas y olvidar la prueba se van a tomar algo al mismo lugar de siempre, el Liquid, y allí se quedan durante todo el día. El círculo vicioso no se acaba, siempre hay un motivo para reunirse y pasarlo bien…según ellos el estudio, las pruebas y la Universidad pueden esperar.

 

De esta manera la inmadurez con que enfrentan la vida estos jóvenes le comienza a pasar la cuenta, no es el primer rojo que obtendrán en una prueba, pero no les importa porque ellos aseguran que el ramo lo pueden dar nuevamente.


“El cambio del colegio a la U es brígido, antes mis papás me ayudaban y me tenían cortito, en cambio ahora me las tengo que arreglar solo. Además, si me hecho un ramo nadie se entera po’, así que me da lo mismo”, entre risas Eduardo relata la experiencia que está viviendo; pasar de la enseñanza media a la superior no es una etapa fácil, muchos de ellos prefieren vivir nuevas experiencias y no logran darse cuenta que el mundo universitario no es solamente carrete.

 

Periodo de incertidumbres y adaptación

 

Finalizar la etapa escolar, no sólo es el paseo de fin de año y la graduación, sino que allí comienza el tránsito de la infancia a la madurez, el paso de los jóvenes a tomar sus propias decisiones y ser responsables por sus actos, pero ¿Están realmente preparados para ello? Según la psicóloga María Teresa Gallardo “los jóvenes de hoy son muy inmaduros, al verse solos se liberan, piensan que tienen el mundo en sus manos, especialmente aquellos que han sido sobreprotegidos o reprimidos por sus padres creen que es la hora de hacer todo lo que antes les era prohibido”.

 

Dentro de la Universidad, los estudiantes inician un proceso de adaptación, el cual comienza con el mechoneo y las fiestas…de esta manera, empiezan una seguidilla de carretes que dejan un gusto dulce en los estudiantes. “Dentro de un par de meses las clases las dejan a un lado, un gran porcentaje de jóvenes opta por pasarlo bien junto a sus amigos, beber alcohol y consumir algunas drogas, como la marihuana”, afirma Alejandra Fuenzalida, Relacionadora Pública de Carabineros de Viña Del Mar. 

 

De acuerdo a estadísticas del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), la tasa de deserción universitaria es de un 53,7%, siendo mayor en los establecimientos privados que en las públicos. Las áreas más críticas son Humanidades y Derecho con cifras que bordean el 80 %. En cuanto a la repitencia, los resultados indican que tan sólo un 22% de los estudiantes que ingresa a la Universidad se titula en los tiempos establecidos y otro 23% adicional con sólo un año de atraso.

 

Entre los principales factores que influyen, tanto en la repitencia como en la deserción de los alumnos, se encuentran en el área personal: el poco interés por los estudios, la falta de expectativas, dificultad de adaptación, falta de preparación para llegar a la Universidad dentro de sus conocimientos básicos y reflexión. Otra de las razones, son la falta de recursos para financiar la carrera,  la obligación que ejercen los padres hacia los hijos para que estudien una carrera que ellos no desean.

 

El dejar inconclusos los estudios superiores, conlleva serias  consecuencias en la salud psíquica del joven. Además, quienes no finalizan su carrera se encuentran con una situación de empleo desfavorable respecto a quienes sí lo han hecho. Incluso, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), estima una diferencia de más de un 45% de los salarios a favor de quienes terminan sus estudios universitarios respecto de quienes no los han concluido.


Soluciones para no fracasar

 

Los estudios de la Corporación de Promoción Universitaria advierten que solo el 20% de los estudiantes obtienen su título dentro del período correspondiente. Esto ocurre porque la mayoría de los estudiantes al salir del colegio, no se encuentran preparados para ingresar a Universidad y afrontar los cambios.  Además, surgen dentro del periodo universitario una serie de factores que influyen en el buen desarrollo académico del alumno, como por ejemplo, el alcohol y las drogas.

 

Según las cifras del Séptimo Estudio de Población General del CONACE (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes), se  comprueba que los mayores índices de consumo de drogas y alcohol se dan entre jóvenes de 19 y 25 años. Por este motivo, el gobierno ha  implementado junto a las universidades estatales un plan de prevención.

 

Éste tiene como objetivo desarrollar, en una primera instancia, iniciativas conjuntas en el área de la prevención, para luego pasar a una segunda etapa de impulsar proyectos en el ámbito académico y de investigación que permitan solucionar el grave problema que afecta a la sociedad.

A este proyecto se han sumado diversas universidades, tales como la Universidad Santa María, que ha desarrollado el taller “Transición del colegio a la universidad bajo un enfoque de formación en competencias”, el cual pretende mejorar la vinculación existente entre los Colegios y Liceos con la Universidad. Por otra parte, la Universidad Católica, puso a disposición de sus estudiantes un Servicio de Orientación y psicólogos dentro de las casas de estudios. Estos planes junto a una serie de subsidios, becas y créditos que ha establecido el Gobierno, han dado excelentes resultados, pues disminuyeron las cifras de consumo de drogas y deserción en la educación superior.


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